La masiva movilización de la Policía Local de Palma ha convertido este jueves el cuartel de Sant Ferran y la Plaza de Cort en el epicentro del conflicto abierto entre los agentes y el equipo de gobierno municipal, en una protesta que ya ha tumbado a dos regidores y ha obligado al Ayuntamiento a reabrir el diálogo sobre el Plan de Ordenación del cuerpo.
Éxito de una convocatoria en crecimiento
Alrededor de 300 policías locales, según los convocantes, han participado en una sonora manifestación que ha desbordado las previsiones iniciales y ha superado con creces las concentraciones anteriores ligadas al mismo conflicto. La marcha ha arrancado frente al cuartel de San Fernando, entre pitos, sirenas y pancartas, y ha avanzado hasta el Ajuntament de Palma coincidiendo con la celebración del pleno de febrero, convirtiendo la protesta en un mensaje directo al alcalde y a toda la corporación.
Convocados por SPPME, CSIF, UGT y CCOO, los agentes han reclamado la implantación inmediata del Plan de Ordenación, un compromiso que debía entrar en vigor el 1 de enero y que, denuncian, sigue «totalmente parado» pese a los acuerdos alcanzados meses atrás.
Un Plan de Ordenación bloqueado y un PP bajo presión.
El malestar con el retraso del nuevo Plan de Ordenación viene de lejos: el documento fue pactado con la administración y vinculado a la modernización del organigrama y a la adecuación salarial de la plantilla, pero los sindicatos acusan al Ayuntamiento de incumplir plazos y promesas reiteradamente.
Los representantes de los agentes subrayan que Palma «ha cambiado mucho», mientras que la organización interna de la Policía Local continúa «como hace 15 años», lo que, a su juicio, dificulta ofrecer el servicio que exige una capital como Palma.
En este contexto, los últimos cambios en Cort —con la destitución de los regidores que llevaban Función Pública y Seguridad Ciudadana— son vistos por los sindicatos como una maniobra política del PP.
Portavoces han llegado a cuestionar abiertamente si no se trata de una «estrategia del PP» para dilatar la negociación o, en el mejor de los casos, para recomponer la sintonía con los representantes de la plantilla tras meses de tensión.
Dos regidores defenestrados y un nuevo interlocutor
La crisis ha tenido ya consecuencias directas en el organigrama municipal: las áreas de Función Pública y Seguridad Ciudadana han sido reasignadas y los dos regidores que las ostentaban hasta ahora han quedado fuera del núcleo de decisión en plena escalada del conflicto con la Policía Local.
En su lugar, el teniente de alcalde Llorenç Bauzá asume ahora estas competencias, lo que le convierte en el nuevo interlocutor clave con los sindicatos en un momento de máxima presión y escrutinio público.
Desde el SPPME así como del resto de organizaciones sindicales se interpreta este relevo como una señal de que la movilización está teniendo impacto político, aunque advierten de que no se conformarán con gestos y exigen calendarios y compromisos concretos para la activación del Plan de Ordenación.
Las pancartas exhibidas en la manifestación —con lemas como «¡Plan de Ordenación ya!», «las promesas no patrullan» o «alcalde mentiroso»— reflejan la desconfianza acumulada hacia el gobierno municipal y la sensación de que el tiempo de las palabras se ha agotado.
Promesas de nuevas reuniones y pulso abierto
La llegada del nuevo responsable político ha venido acompañada de promesas de retomar el diálogo y celebrar nuevas reuniones con los sindicatos para desbloquear el Plan de Ordenación en las próximas semanas.
Los representantes de SPPME, CSIF, UGT y CCOO se muestran dispuestos a acudir a la mesa de negociación, pero insisten en que esta vez quieren fechas, actas y decisiones claras, recordando que el compromiso de entrada en vigor el 1 de enero ya se ha incumplido.
Pese a la apertura de esta vía, el mensaje que ha salido de la manifestación es contundente: «seguiremos en la lucha» hasta que el Plan sea una realidad y la adecuación salarial asociada se materialice en nómina.
Por parte de nuestro sindicato no descartamos nuevas movilizaciones, presencia en actos públicos del alcalde e incluso incrementar la presión si perciben que el cambio de caras en el gobierno municipal no se traduce en avances reales.
La calle como escenario político
La protesta de este jueves se suma a un calendario de acciones que incluye concentraciones en Cort, boicots simbólicos a actos del alcalde y una creciente presencia de agentes uniformados en los principales escenarios institucionales de la ciudad.
Escenas como la de los sindicalistas dando la espalda al primer edil en un acto público o la marcha ruidosa desde Sant Ferran hasta Cort retratan una Policía Local decidida a mantener el pulso político más allá de los despachos.
En paralelo, crecen las voces que advierten de que la falta de Plan de Ordenación no solo afecta a las condiciones laborales de los agentes, sino también a la calidad del servicio que recibe la ciudadanía y a la capacidad de respuesta ante los retos de una ciudad turística y en constante transformación.
Con cerca de 300 participantes, dos regidores defenestrados y un nuevo responsable prometiendo retomar el diálogo, la movilización de la Policía Local de Palma se consolida como uno de los frentes sociales y políticos más relevantes del inicio de 2026, y todo indica que la protesta continuará hasta que Cort pase de los titulares a los hechos.








